Lo evidente rara vez aparece primero.

Una decisión rara vez es lo que parece al principio. Lo que llega como un problema de una clase suele resolverse en otra. Las señales que lo revelan casi siempre están ahí desde el principio.

Las decisiones que parecen financieras suelen ser institucionales.

Cuando las cifras cuadran y la decisión no avanza, rara vez falta dinero. La señal aparece mucho antes que el bloqueo: falta quien pueda respaldarla.

Las decisiones que parecen comerciales suelen ser de contraparte.

Un buen producto en el mercado correcto puede no avanzar, y rara vez por la oferta. La señal no está en el precio: falta quien pueda decir que sí.

Las decisiones que parecen estratégicas suelen ser de momento.

El movimiento puede ser el correcto y salir mal igual, no por la dirección sino por el tiempo. La señal rara vez está en el plan: falta el momento para que la conversación exista.

Algunas decisiones cambian cuando alguien las ve de otra manera.